Durante los meses de noviembre, diciembre y enero, con el inicio de la nueva campaña, pueblos como Reus, Castelldans, Santa Bárbara, Belianes, Les Borges Blanques o Espolla celebran fiestas del aceite.

Cataluña pasa por ser una de los territorios de la península ibérica donde más arraigo tiene el aceite de oliva y el olivar en la cultura popular de sus pueblos.

Con la llegada de la nueva campaña se celebran numerosas fiestas relacionadas con el aceite de oliva, para ensalzar el momento del envasado de los primeros aceites jóvenes del año. Especialmente activas en los meses de noviembre, diciembre y enero, podemos destacar la Fiesta del Aceite Nuevo de Reus, la Feria del Aceite de Castelldans, la Feria del Aceite Nuevo de Santa Bárbara, la Fiesta del Aceite en Belianes, la Feria del Aceite de Les Garrigues (Les Borges Blanques), la Feria del Aceite de Espolla o la Feria del Aceite de Les Terres del Ebre.
Una de las comarcas donde con más intensidad se vive el olivo y el aceite de oliva es Les Garrigues, en localidades como Arbeca, La Floresta, Els Omellons, L’Espluga Calba, Fulleda, Vinaixa o L ‘Albi.
En Les Borges Blanques se puede visitar el Parque Temático del Aceite, que engloba hasta 54 olivos milenarios y prensas antiguas para extraer aceites.
También en Castelldans hay un pequeño centro dedicado al olivo al igual que en La Pobla de Cérvoles, el denominado Ecomuseo del Olivo.
Por su parte, en la comarca de Siurana, muchas de sus cooperativas permiten visitar sus almazaras y el proceso de elaboración del aceite de una forma muy didáctica. Entre ellas destaca la de Cambrils, que alberga un pequeño museo con prensas y muelas antiguas donde se explica como se elaboraba artesanalmente el aceite de oliva.

Algunas cooperativas de la zona disponen de museos del aceite y de olivos milenarios.

Otras comarcas catalanas, que han conseguido también el reconocimiento de una denominación de origen para sus aceites como es el caso de Terra Alta y Baix Ebre-Montsiá también destacan por su devoción hacia el olivo y su historia.
Por ejemplo, se puede admirar el olivo milenario de El Parot en Horta de Sant Joan. También es muy bella la cooperativa de Pinell de Brai, construida en el año 1918 por César Martinelli, con su arcos elípticos y azulejos de motivos agrícolas.

También destaca la Cooperativa San Josep de Bot.
En la comarca del Baix Ebre-Montsiá, lo mejor es acercarse a Els Ports de Beseit para contemplar un singular paisaje de olivos, sin olvidar acercarse a Soldebre, Roquetes, Benifallet o Perelló. Por su parte, en la zona del Alto Empordà todavía es sencillo comprobar como muchos molinos o trulls siguen manteniendo vivo el espíritu de la elaboración artesanal del aceite de oliva en lugares como Torroella de Montgrí, o en otras localidades como La Bisbal, Pau, Ventalló o Cabanes.
En muchas de las cooperativas de las comarcas catalanas es posible comprar no sólo aceites de oliva virgen extra sino también frutos secos elaborados en la zona y buenos vinos.

Fuente: revista alcuza